sábado, 5 de octubre de 2013

Tormenta en el desierto. Bardenas Reales.

Después de buscar en los pequeños rincones, detalles en el barro, en las plantas...


Decidimos, mirando el mapa, investigar la zona menos conocida de la región. Y encontramos paisajes increíbles, y absolutamente desconocidos... Tanto, que ninguno de nosotros los habíamos visto en fotos, en revistas... ni en los mapas, ni en las fotos aéreas... Curioso, cuanto menos.
No diré más del tema, pero sí que tengo unas ganas tremendas de volver a esos paisajes desconocidos, si es que soy capaz de rehacer el camino por tantos cruces de pistas sin señalizar...

La cuestión es que decidimos regresar a la pista principal, y bendita decisión, porque se pone a llover, torrencialmente.
Y el fino polvo de las Bardenas y de las pistas secundarias se transforma en una trampa de barro, de arcilla pegajosa que se va quedando pegada en las ruedas de los vehículos y en las suelas del calzado, al caminar.

La pista principal está recubierta de gravilla, y eso evita el problema, pero al pasear por los alrededores, a los pocos pasos tenemos unas "plataformas" en las botas, que dan risa, y pesan un par de kilos de más.

Como está lloviendo de lo lindo decidimos ir a poner gasolina en la furgo, y tomar algo en algún bareto del pueblo... Y empieza una Odisea.
La primera gasolinera, de autoservicio 24 horas, está fuera de servicio... Curioso.
En la segunda gasolinera, de autoservicio también, pongo 75 € de combustible y no sale ni una gota... Llamada al banco para anular la operación.
En la tercera gasolinera, de autoservicio, ya meto la tarjeta con manos temblorosas y , evidentemente, se traga la tarjeta. Cagándome en todos los derivados del petróleo, consigo sacar la tarjeta ayudándome de la navaja...
Al final, decidimos ir a la ciudad grande que quede más cerca. 20 kilómetros. Y deja de llover.

Cuando estoy poniendo gasolina, sale el Sol. Con esa luz limpia del otoño, brillante, cálida, contra un cielo negro de nubes de tormenta... Como una luz acabada de estrenar. Y nosotros en la ciudad...

Salimos disparados hacia las Bardenas, y a punto de amotinarse parte de la tripulación porque pretendía pararse a comprar pan. Pero yo, con mi visión de túnel, sólo veo esa LUZ, y por la situación atmosférica me imagino que quizás se forme...

El arcoíris más bestial que haya visto en mi vida, doble, contra un cielo oscurísimo, parece que lo podamos tocar... Intento salir de los suburbios de la ciudad y encontrar algún sitio donde parar, mientras en el coche la tensión es máxima. Y el arcoíris se va desvaneciendo y la tensión en el interior del vehículo sigue intacta.


La luz sigue siendo excelente, realmente prometedora, realzando el volumen y la textura de la arcilla saturadísima de agua y color.


Llegamos de nuevo al Castildetierra, y nos da tiempo de hacer un par de tomas, y se tapa de nuevo el Sol. Y nos quedamos allí, con las plataformas de barro bajo los pies, con cara de matar... Sin arcoíris, sin luz... sin pan.

Así que decidimos ir a la localización prevista para el atardecer cuando, metidos en el coche, vemos que vuelve a salir el Sol, y todo está precioso... Cuando llegamos y nos bajamos de la furgo, hacemos otro par de fotos... y el Sol se vuelve a tapar. Aunque el cielo es bonito.


En este paisaje, es curioso como la luz directa, tan evitada en paisaje, es mucho más estética que las luces difusas de los días nublados, aporta volumen, color, contraste...


Mi nivel de mala leche es tal que apenas atino a componer con un mínimo gusto, y no me gusta nada de lo que voy haciendo, aunque a posteriori no me parecen tan malas las fotos (ni buenas tampoco)...
Y con ese ánimo, y unas cuántas decenas más de picadas de mosquitos, nos vamos a dormir.

Nos levantamos antes del amanecer, y cuando llegamos a la localización del amanecer, llueve. Así que en vez de cortarme las venas, me quedo durmiendo en la furgo mientras Enrique y Marc salen a ver si hacen algo.
Al cabo de un par de horas, cuando salgo,  el paisaje es muy gris, sin volumen...


Lo bueno de ser unos gafes, y tener siempre tan mala suerte con las luces es que tenemos una especie de resignada aceptación. Y se nos ve siempre currándonos los encuadres y las fotos como si estuviéramos presenciando las luces del siglo.

Quizás, esta sea una prueba más de que en realidad la fotografía en sí no es lo más importante. Que es la excusa y el motivo a la vez. Que nos apasiona estar allí, mirar el paisaje con atención buscando líneas, tonos, texturas. La mirada atenta. Jugar a buscar el punto de vista exacto donde todo encaja a través del visor y el paisaje cobra un valor estético mayor.


Un juego, simplemente, en el que se cumple el tópico de que lo importante es participar, jugar bien aunque no ganes. En que las fotos sean lo mejor posible, independientemente de las condiciones atmosféricas.
El trabajo bien hecho ( o intentarlo).


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Figuras de arcilla. Bardenas Reales.

Como siempre que tenemos un fin de semana entero para una escapada, nos esforzamos sobremanera en controlar todas las variables que nos permitan aprovechar al máximo el tiempo: las condiciones meteorológicas, localizaciones seguras, las posibles según mapas o búsquedas por internet, actividades alternativas según las condiciones del momento...
Cuando ya tienes todo atado, casi minuto a minuto... Miras la predicción meteorológica...
Y es un puñetero desastre.

Total, que estamos a una hora de salir de casa, y de los ocho (contando un perro) que habíamos quedado ya han abandonado cuatro (contando otra vez al perro).

Como hemos quedado en mi casa, justo antes de salir (o de no salir) miramos en el ordenador el mapa de precipitaciones y buscamos algún lugar que parezca aguantar más "seco".
Buscando ventanas de claros entre las sombras de nubes... Se prepara una buena, no ya con lluvias, que no molestan demasiado. Parece que será un fin de semana de tormentas mantenidas. Así que desestimamos la alta montaña.
Entre otras cosas, escogemos las Bardenas porque es un desierto, y se supone que en los desiertos llueve poco...

Sin preparar nada, cogemos el mapa de la zona y salimos hacia Navarra. Por suerte ya hemos estado otras veces y más o menos conocemos la zona.

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Por lo menos evitaremos los mosquitos de las zonas húmedas de la alta montaña...

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra. Este encuadre me gustó mucho y lo fui repitiendo con diferentes luces.

Durante el trayecto, ya bien de noche, todo son fogonazos de relámpagos a nuestro alrededor, y vamos perdiendo la esperanza de poder hacer algo en las Bardenas. Es una zona temible cuando llueve, ya que la fina arena se transforma en un barro pegajoso que hace imposible transitar por las pistas y caminos.
El lado bueno, es que por la zona hay castillos, monasterios y pueblos interesantes... Digamos que hay buenos planes B.

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

A media noche llegamos al parking del espacio natural, y nos ponemos a dormir rápidamente, que nos tenemos que levantar justo al alba, para entrar en el parque natural con las primeras luces.
No se puede pernoctar dentro del espacio, por pernoctar (son finos) quieren decir pasar la noche...

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Cuando suena el despertador y hemos dormido un par de horas, nos desperezamos con tremendo esfuerzo y nos acercamos al Castildetierra, icono absoluto de las Bardenas y uno de las estructuras naturales más fotografiadas de la península.

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Está tronando por doquier pero milagrosamente, nosotros nos debemos encontrar en el "ojo del huracán" o yo qué sé, pero no nos cae ni una gota encima.
Lo que sí advertimos, consternados, es que en el desierto sí hay mosquitos, gordos como libélulas, y que nos reciben con sedienta alegría.

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Intentamos cazar rayos en las fotos (mientras los mosquitos nos cazan a nosotros), vamos haciendo fotos y moviéndonos juntos, para no molestarnos, ya que el lugar es pequeño. Además nos vamos comentando los encuadres y pasamos los tres casi toda la sesión con los trípodes pegados... No buscamos tener encuadres originales, eso está claro.

Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Aunque en un momento, y harto de los mosquitos, me voy a dar un paseo por la rambla que hay al pie del Castildetierra y encuentro una cueva en una pared de arena... Sorpresas.

Autoretrato en la cueva de tierra. Castildetierra. Bardenas Reales. Navarra.

Y seguimos buscando, husmeando por los alrededores, algo decente que fotografiar...


lunes, 2 de septiembre de 2013

Nuevo blog. De Barcelona a Ítaca.

Bueno compañeros, hoy vengo a daros la paliza con algo totalmente diferente a cuanto os he ido enseñando por aquí.

Y esa es justo la cuestión. En este blog, así como en la mayoría de mis galerías de fotografía en los diferentes portales, me he dedicado básicamente a subir imágenes de naturaleza.

Y he ido acumulando cientos de fotografías de viajes y/o urbanas.

Y les ha tocado el turno de ir saliendo a la luz.

Junto a mi pareja, hemos empezado un blog con información de lugares interesantes, de viajes... y en realidad, de lo que nos dé la gana... Se llama De Barcelona a Ítaca.

En la introducción, explicamos los motivos, junto a un par de fotos, que pueden explicar o justificar la necesidad de ese otro espacio, diferenciado de este propio.


La primera imagen es del 2008, de poco después de empezar a trabajar en digital, de un atardecer que subí a la Serra de Marina, para fotografiar el crepúsculo sobre Barcelona.


Y la segunda foto es de la última escapada, a la ciudad de Burdeos, en concreto de la "plaza de la Bolsa", famosa por sus "espejos" y que tanto me hizo disfrutar.

Pues eso, que quien quiera seguir mis fotos y (en general) los textos de Pilar, queda avisado.

Os dejo el enlace:
http://debarcelonaitaca.blogspot.com.es/

Y saludos a todos... Se acaba el verano y renace el ave Fénix de sus cenizas.


lunes, 5 de agosto de 2013

Gola de Ter.

Este pasado domingo tocaba sesión de amanecer en la Costa Brava, para mantener a la rata bajo control 8^)


Después de valorar diversas opciones decidimos ir a la Gola de Ter, la desembocadura de dicho río, en una playa que parece sin fin. En un paisaje que es como un paréntesis en la costa catalana, en la "costa brava", que aquí no lo parece...


Y justo por éso me interesa el lugar, buscando fotos algo diferentes, con otro carácter que las habituales de "rocas" que, como me dicen algunas personas de confianza, son todas iguales.


Llegamos a la playa aún muy de noche, y gracias al GPS de Marc, no nos vamos en la dirección equivocada. Desde aquí debo reconocer que mis reticencias a las tecnologías son absurdamente equivocadas... A veces.


La cosa es que llegamos y valoramos como afrontar la sesión para no pisar la arena y desperdiciar encuadres. En estos casos, los fotógrafos parecemos una avanzada militar. Llegas, te colocas a una distancia prudencial de motivo a fotografiar, agotas las ideas desde ese punto. Avanzas un paso más. Agotas posibilidades, otro paso más, etc... Asegurando cada posición. Ya que no hay vuelta atrás. Tú mismo vas "estropeando" los encuadres, con las huellas... Pasa lo mismo en los terrenos nevados, y es algo bastante estresante... Si avanzas un paso de más es posible que hayas dejado el mejor punto de vista atrás, y además, ya no puedas retroceder...


En fin. En este caso le propongo a Marc directamente de meternos en el agua, y así no pisamos la orilla de arena, y nos despreocupamos de las huellas... El agua está calentita... En caso de que sólo fuese agua. Aparte de esa inquietante, ninguna otra preocupación. Y a posteriori os puedo confirmar que no se nos han caído las uñas de los pies, ni la piel de las piernas, ni nada...


Es un buen momento para aprovechar y cambiar el registro, así que saco el tele, y me dedico a jugar con las gradaciones de tonos y las siluetas de islotes y nubes para conseguir tomas minimalistas, suaves de contraste... Bastante diferentes a cuanto suelo hacer en fotografía de paisaje.


Pero al final, gracias a unos troncos que había por allí, no puede menos que hacer alguna foto más de mi estilo, en caso de tenerlo... Creo.






martes, 30 de julio de 2013

Verano en Bujaruelo.

Ya no sé ni cómo empezar la entrada, ni qué decir después de tanto tiempo sin publicar nada... Vergüenza me da.


Probemos:

Buenas compañeros, este fin de semana he estado un par de días en el Pirineo, escapando del calor y la humedad de la orilla del Mediterráneo. Y de paso, hacer alguna fotejo. Aunque ni de lejos era el objetivo ni el motivo del viaje...

Rastros del pito negro, buscando larvas de escarabajos en la madera de los troncos muertos.

Pero como la cabra tira al monte y verme por ahí sin una cámara al cuello aún está por ver. Pues alguna foto sí me he traído. La mayor parte de las fotos son bastante documentales, intentando transmitir lo que dan de sí esos paseos por los bosques viejos, llenos de vida y de muerte, de señales del paso de otros animales.

A falta de un ambiente propicio para hacer fotos de bosque... 
Es curioso el cúmulo de sensaciones de decidir "no hacer fotos" pero verte haciendo fotos... Esa mezcla de deseo, sentimiento de culpabilidad por hacer esperar a los compañeros de excursión, la sensación de estar malgastando buenos encuadres y momentos sin sacarles partido fotográficamente hablando... etc...


Pero últimamente llevo una buena temporada sin "hacer fotos", y la rata empieza a roer, a veces a verdaderas dentelladas. Así que te dejas caer en la tentación. Al fin y al cabo, la carne es débil.


Y estando en un paraíso como el macizo del Monte Perdido no es para andar con remilgos...


Lo mejor de ir en grupo es que se forman subgrupos según los intereses... total, que al final, los lastrados por las cámaras nos quedamos solos.


Alcanzamos al resto del grupo y a la menor oportunidad, nos vuelven a dejar por imposibles, enganchados a la ventana del visor.


Se va nublando el día y al final, se pone a llover, y yo me relamo, pensando en buenas condiciones de hacer fotos... Y es que es taaan difícil contenerse... Debía parecer una bestia enjaulada, por que me dijeron... -oye, si te apetece, ves a dar una vuelta...-


Así que me hice de rogar lo justo, antes de salir disparado...Intentando poner cara de... "bueno, me voy por que me lo decís, pero no me apetece demasiado... " Y ellos, ponían cara como de que se lo creían... Todo muy socialmente correcto.


Que aunque en la montaña está uno muy asalvajado, no hay que perder las formas.


Total, que al cabo de un rato ya estaba saltando entre las rocas del río, intentando ordenar el caos, aprovechar el ambiente, que tampoco fue para tirar cohetes, pero es lo que hubo...


Aún tengo bastante cosa que procesar, y no es plan de agobiar con tantísima foto... Que creo que ya me he pasado, pero es lo que tiene tener fotos frescas a las que meter mano... Que ya no estoy acostumbrado. Que últimamente voy rescatando tomas de hace tiempo, que en su día no pasaron la criba.


Así pues habrá una segunda entrada, con algunas fotos más...
Saludos y gracias por llegar hasta aquí.








jueves, 16 de mayo de 2013

Nuevo taller en Pirineos

Me complace comunicaros que el próximo mes de junio, habrá otra edición del tour - taller fotográfico en el Pirineo central.

En concreto, en localizaciones en el Parque Nacional de Ordesa, y el macizo del Cotiella, y su maravilloso Ibón de Plan.

Os dejo en enlace de nortphototours con más información.


Y el vídeo, para que os hagáis una idea de las localizaciones y las inmensas posibilidades que tienen:




Si os animáis, será un placer compartir luces, lugares, fotos y por qué no, algunas risas!!


lunes, 6 de mayo de 2013

Sant Miquel del Fai. El juego del agua.

Hace unos días estuve en Sant Miquel del Fai, uno de esos enclaves turísticos a más no poder.
La gran mayoría de paseantes llevaban una cámara al cuello, incluso vi unos cuantos trípodes, y gente que parecía tomárselo en serio... lo de la fotografía (no lo de llevar cámara al cuello).


Y lo que más me sorprende del tema es la poca cantidad de fotografías de una cierta calidad que se pueden ver en internet, o en los libros, siendo un paraje con rincones con muchísimas posibilidades.


Valga decir que yo no iba en plan de hacer fotos...


Que no se entere nadie... Así, en confianza, os diré que no me llevé ni el trípode ni filtros ni nada. (Espero que los colegas no me retiren la palabra por esta confesión).


Pero a veces me pueden las ganas, y fui haciendo alguna fotejo, y es que hay lugares que las fotos son guapas aunque se te dispare la cámara sola...


Lo más difícil de la sesión, evitar que entrara mucha gente en el encuadre (y conseguir que entrase la gente que quería fotografiar, y quedara bien)... Que si la fotografía de paisaje es una de las disciplinas más complejas de la fotografía, el retrato es algo inhumano!!


Lo que sí es cierto, que pude tomar algunas fotos como base a futuras visitas, y apenas las acabo de procesar y ya deseo volver... Otro proyecto más, a esa lista que cada vez se hace más larga.
Saludos y gracias por pasar!!



martes, 23 de abril de 2013

El Cap Roig, dando sentido a su nombre.

Hay topónimos que tienen un cierto sentido, pero que hay días y momentos en que el lugar se gana a pulso su nombre. El Cap Roig, es un pedazo de roca de color rojizo, bastante diferente en cuanto a  tipología y color a cuanto le rodea, de tipo granítico (de color gris).

Y al atardecer, la luz oblicua del Sol potencia ese color rojizo, contrastando con el resto del paisaje, ya en la sombra azulada, fría.


Quedamos Enrique y yo, sin tener muy claro la localización, valoramos unas cuantas calas, pero acabamos decidiéndonos por la zona de Palamós, donde hay previsión de más nubes.


Me propongo no hacer ninguno de los encuadres clásicos de la zona, con el riesgo de "desperdiciar" las luces.


Enrique, fiel a sus costumbres, se planta en "el sitio" y yo me dedico a husmear (como una buena musaraña) por entre las rocas, buscando... Y efectivamente, voy encontrando cosas.


Llevo un tiempo siendo consciente de que hago muy pocas fotos en formato horizontal, y la verdad es que sí. Demostrado: de las 85 fotos del día, sólo 3 en horizontal...


Y afinando el encuadre... Pienso en si alguien me viera, haciendo una foto, encuadrando con tanto cuidado, rectificando tantas veces la posición de la cámara. Moviendo el trípode colocado en equilibrio sobre las rocas, casi en la rompiente. Y al final, después de unas decenas de tomas intentando captar el flujo y reflujo de las olas, o la sedosidad de una larga exposición... Decenas de tomas.


Y después de más de una hora hipnotizado de pura concentración,disfrutando como hacía tiempo que no me pasaba con una sesión interesante. Sin grandes momentos de luz, pero al menos una luz de cierta calidad...

Acabo en el mismo encuadre del principio, que  me gustó bastante, y con esa luz suave del final de día, o principios de la noche, podía funcionar bien.