Hola a todos!
Llevo una temporada liado con la escalada, de cursos y tal. Y no hago casi fotos :-(
Pero bueno, este fin de semana pasado sí me pude dar el lujo de una sesión de fotejos... salí de casa por la noche, para dormir en una zona que quiero trabajar. La idea era ir a escalar una cresta después de la sesión de fotos del amanecer.
Cuando llego al lugar escogido, en una pista, la Luna aún se ve en el cielo...
A las 5:30 suena el despertador, y al mirar por la ventanilla de la furgo lo veo todo blanco. Aún medio dormido no acabo de asimilar qué veo. Abro la puerta y entonces sí. Nieva. Y ha nevado durante un buen rato y ya hay algo más de un palmo de nieve en el suelo.
Mierda¡!
Pienso en volverme a dormir, y me estiro de nuevo. Pero entonces pienso dónde estoy... ¡mierda!
Me levanto, me cubro de gore-tex y salgo afuera. Por aquí no pasará la quitanieves... así que decido bajar antes de que se acumule más nieve. Compruebo si la furgo tiene tracción con esta nieve... no, niet!
Cuando he colocado las cadenas ya ha caído casi otro palmo. Por Dios!
A la luz de los faros voy bajando por la pista, siguiendo las huellas de una liebre... hasta que llego a la carretera principal del valle. Entonces sí. Aparco la furgo justo cuando empieza a amanecer... y salgo con la cámara...
El fuerte viento y la nieve húmeda, pegajosa y pesada hace incómodo hacer fotos y el paraguas de seguida acumula mucho peso. Pasa algún coche por la carretera y adivino las caras de estupor de los ocupantes, cuando me ven por ahí, con el trípode y la que está cayendo... jeje.
Además sólo puedo hacer fotos en la misma dirección del viento.
Cuando ya llevo unas cuantas vueltas y estoy chorreando de agua me meto en la furgo y me cambio de ropa. Me preparo un café caliente estilo "Casa Antonio" sólo apreciado por paladares exquisitos.
Y de nuevo, cojo la cámara y otra vez toca salir al exterior.
Encuentro un vallecito por donde corre algo de agua. Y allá que voy.
Después de dar unas cuantas vueltas y probar muchos encuadres que no funcionan, llego a una explanada por donde corre un riachuelo...
Y con las botas en el agua, chof, chof, voy buscando encuadres... Como está todo chorreando y no se ve nada por el visor, utilizo el liveview de la cámara para componer, vigilando que el anillo de enfoque esté en la hiperfocal. Que no haya ninguna gota en el frontal de la lente, y sin poder usar filtros, que tampoco hace falta.
El problema es que no hace "demasiado frío" y la nieve que cae, y la del suelo, es húmeda.
Cuando la temperatura es más baja, la nieve es seca y apenas cala la ropa, las botas o los guantes.
Ya hace un buen rato que los guantes están chorreando y decido quitármelos... total!
La cámara empieza a fallar, y dejan de funcionar los bones de pasar las fotos y comprobar el histograma... total, que voy tirando las fotos un poco a ojo... y es que el sellado de la D7000 deja bastante que desear. O quizás es que yo soy un poco animal... jeje.
La temperatura será de -1 ó -2 grados, y con las manos mojadas...
Veo este pequeño salto de agua, y trepo por una tartera de bloques inestables, algunos se me mueven debajo de los pies... otros directamente salen rodando pendiente abajo... ¡lo que hay que hacer, XD!
Y por fin, la cámara ya sólo hace fotos, no puedo ni revisar las fotos que voy haciendo... es como tirar en diapos! jaaaaajajaja. Y decido irme ya... que ya está bien.
Aún, de bajada, me paro en un estrecho de roca, que tiene un salto de agua... pero aquí la intensa lluvia sólo me permite hacer un par de disparos.
Llamo a los amigos con los que había quedado para escalar... y me reúno con ellos, todo el día esperando una oportunidad, no ya para escalar, pero para dar un buen pateo... pero no. Aunque eso sí, nos lo pasamos en grande, jaaaajaja.
Otro día será.
Como siempre, una gozada poder disfrutar/sufrir un buen día de experiencias en el monte, incluso aunque los planes salgan mal... o acabes haciendo cosas totalmente diferentes de las que tenías previstas. Me encanta!